EL TALLER

Relacionarnos con los otros y con lo que nos rodea no es tarea sencilla. Tampoco nacemos con esa habilidad. La vamos construyendo.
El otro implica la mirada ajena sobre nosotros, la reverberación de una voz, el contacto de un cuerpo extraño. Las manos, los pies, los labios del otro (no importa que nosotros tengamos la misma enumeración de partes corporales disponible)y el otro, con sus cosas es un ser extraño. Pero aún, si no hubiera otro y lo que vemos es nuestra propia imagen en un espejo y nos preguntáramos qué hacer con lo que somos, si concientemente nos propusieramos guiar nuestros cuerpos hacia un determinado destino (siguiendo una idea o una imagen, propias o sugeridas) muy pronto nos daríamos cuenta de que esta no es una cuestión natural.



19 nov. 2010

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